El segundo tiempo de Mauricio Macri parece haber llegado antes de lo previsto. El escándalo de la criptoestafa puso en crisis a Javier Milei y ahora en el PRO esperan poder negociar con el oficialismo desde una posición menos incómoda.
Sobre el Criptogate dijo que «fue una estafa para mucha gente». También se refirió a la entrevista arreglada que se filtró el lunes por la noche y lo calificó como «un hecho grave«.
El ex presidente fue en los últimos meses testigo del salto de varios dirigentes del PRO hacia el gobierno de Milei. Nada pudo hacer para frenar esa sangría. Desde el gobierno ni siquiera respondieron a su propuesta para explorar un acuerdo partidario.
El destrato no pasó desapercibido para Macri, que se considera uno de los responsables del triunfo de Milei. Según pudo saber Tiempo, en el PRO estaban a la espera de algún tropiezo del gobierno para pasar a la ofensiva.
El oficialismo depende de los votos del PRO en Diputados y en el Senado para subsistir. Macri fue criticado por no presionar al gobierno cuando se trató el financiamiento universitario: fueron los legisladores macristas quienes sostuvieron el veto presidencial.
El escándalo cripto vuelve a poner a Macri en una posición de poder. En el PRO dicen que no pueden ir contra el gobierno porque comparten el mismo electorado, pero están a la espera de nuevas propuestas del oficialismo.
Mientras tanto, Macri comenzó a esmerilar a Milei. «Es un tema delicado, vamos a hablarlo en la sede Metropolitana. Es un hecho grave del cual vamos a profundizar después», indicó el mandatario, previo a reunirse con el gobernador Maximiliano Pullaro, en Rosario, por un encuentro con empresarios santafesinos.
Las declaraciones de Macri están vinculadas a la nota que brindó Milei el lunes por la noche, en el canal de noticias TN y a la escena filtrada que no salió al aire: en un momento de la entrevista, se vio ingresar al asesor presidencial, Santiago Caputo, con el fin de interrumpirla y sugerir que se volviera a grabar la respuesta de Milei, que había afirmado «haber participado como ciudadano» y no como Presidente de la Nación, en la difusión de la criptomoneda $LIBRA.
Por su parte, Pullaro, aseguró que «las instituciones tienen que actuar para ver qué sucedió» y calificó como «disparatado» el pedido de juicio político por varios sectores de la oposición: «Tenemos que intentar que no se erosione la figura del presidente», añadió.
Por el momento y por parte del Ejecutivo, el jefe de Gabinete de la Nación, Guillermo Francos, admitió que la presunta estafa virtual «ha generado ruido en el Gobierno», mientras que el vocero presidencial, Manuel Adorni, sostuvo, contrariamente, que la situación «no daña al Gobierno».
«Acá no pasó nada, para nosotros no hay delito. Las operaciones son un clásico en la política argentina. Dicen cualquier cosa, nada de esto modificó su credibilidad, ni en la agenda internacional, ni en el acuerdo con el FMI, ni nada», concluyó.