El ministro de Relaciones Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó, afirmó que la seguridad energética «es una cuestión de soberanía» y consideró que el ataque ucraniano a instalaciones rusas, que dejó sin petróleo a su país, es «un golpe a nuestra soberanía».
Szijjártó denunció así el ataque ucraniano con dron contra una estación de medición del oleoducto Druzhba, en territorio ruso, tras el cual Hungría y otros países dejaron de recibir petróleo ruso por los daños a esas instalaciones.
El canciller húngaro remarcó que su Gobierno saluda la tregua energética negociada por el presidente estadounidense, Donald Trump, para que Ucrania y Rusia suspendan los ataques a este tipo de instalaciones por 30 días.
En el listado protegido por la tregua, puntualizó, figuran infraestructuras por las que Hungría recibe gas y petróleo desde Rusia. Si bien el acuerdo entró en vigor el 18 de marzo, las tropas ucranianas rompieron la tregua y siguieron atacando la infraestructura energética rusa, lo que ha generado una fuerte protesta de Moscú.
Los ataques recurrentes de Ucrania a las instalaciones energéticas rusas invalidaron el acuerdo alcanzado por Trump, en particular, los ataques de la noche del 20 al 21 de marzo.
Ese día las tropas ucranianas bombardearon, según las primeras informaciones, con lanzacohetes estadounidenses Himars una estación de medición de un gasoducto ruso que transporta el combustible a los países de la Unión Europea.
Desde Rusia advirtieron que el país se reservaba el derecho a responder de manera recíproca a las «payasadas» de Ucrania.
GS con información de NA