Tras el lanzamiento de La Libertad Avanza en Parque Lezama, y con la bendición de la presidencia del partido a cuestas, Karina Milei arrancó el tour nacional libertario en búsqueda de afiliaciones. Acompañada por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, la secretaria general de la presidencia abandonará su papel de monja negra y pasará al frente del escenario desde donde comandará las campañas de afiliación del partido de cara a las legislativas del 2025.

La primera parada de esta gira nacional fue Santiago del Estero. Allí, la pastelera devenida en armadora política encabezó un acto en un famoso centro de la ciudad donde presentó a Tomás Figueroa como presidente del partido provincial. El exsecretario parlamentario en la Cámara de Diputados de la Nación es sobrino de José «Pepe» Figueroa, un histórico dirigente del peronismo santiagueño, quien a su vez tiene estrechos vínculos con el actual gobernador Gerardo Zamora.

Sin renegar del paso de sus nuevos aliados, la visita norteña de la hermana presidencial representó el inicio informal de la campaña de las legislativas del 2025. En los meses que separan de la elección, la secretaria general adoptará un rol aún más central en el esquema de gobierno y se concentrará en diagramar nuevas sociedades provinciales que trabajen sin condicionamientos para garantizar el triunfo del partido que comanda el primogénito de la familia Milei el próximo año. Todo, sin pisar el palacio.

El «Jefe» no tiene intenciones de meterse en las negociaciones dentro del Congreso. Esa tarea la delega en su mano derecha, Eduardo «Lule» Menem, y su primo lejano. Los riojanos trabajan codo a codo con el asesor estrella, Santiago Caputo, quien esta semana se reunió en privado con el ex presidente Mauricio Macri para intentar persuadirlo y que sus legisladores acompañen el veto al aumento presupuestario de las universidades. A este tándem se suma el devaluado jefe de gabinete, Guillermo Francos, quien cierra filas para destrabar las cada vez más complicadas jornadas dentro del recinto.

Con este esquema, el tiempo de Karina quedará casi exclusivamente abocado a la construcción partidaria del próximo año. La lideresa indiscutida de los libertarios replicará el espectáculo en cada uno de los distritos nacionales y recorrerá todo el país para presentar el sello de La Libertad Avanza en las 24 provincias. El objetivo no sólo será mostrar músculo territorial ante los gobernadores, dueños de las lapiceras de la próxima elección, sino que también será el método para lograr reunir afiliaciones y reclutar posibles candidatos que traccionen a nivel local.

Tal como dijo en su primer discurso oficial hace una semana en Parque Lezama, el sueño húmedo de la hermana presidencial es «llenar de diputados y senadores el Congreso para votar las leyes que el país necesita». La cita en aquel acto con épica justicialista no fue inocente. Puertas adentro del gobierno aún refunfuñan por entregar espacios a libertarios sin pedigree que se convirtieron, meses después, en grandes piedras en las gastadas zapatillas deportivas que luce diariamente el presidente.

Los votos díscolos de la diputada Lourdes Arrieta y el senador Francisco Paoltroni son una muestra fehaciente de esto. También lo será en algunas semanas la conformación del interbloque parlamentario que unirá al Movimiento de Integración y Desarrollo, del también eyectado Oscar Zago, y el PRO. La noticia no cayó en gracia en Casa Rosada, pero detrás de los enojos admiten que este presente es obra del escape de la tortuga libertaria.

Las culpas se reparten. Los más misericordiosos achacan el cualunquismo al tiempo. “Teníamos que cerrar listas en todo el país sin estructura, se hicieron milagros con lo poco que teníamos”, rememora un alfil del presidente. Esta postura, sin embargo, no se replica en otras sillas de la mesa chica. Para varios, la responsabilidad de este descuajeringado bloque es obra del exarmador Carlos Kikuchi, a quien acusan de “meterse en un circo” para repartir las bancas.

Como sea, Karina está convencida de no volver a tropezar con la misma piedra. Por ello, con cauta anticipación, inició la construcción de un armado que desea orgánico y fiel. Con este objetivo, la secretaria general supervisará cada una de las cabezas de lista en los distritos y será quien levante o baje la palanca de los candidatos que La Libertad Avanza ponga en la boleta única del próximo año.

En este sentido, además, desde Casa Rosada fantasean con una migración orgánica de bancas de partidos tradicionales al oficialismo. “El que acepte venir tiene que hacerlo bajo el nombre de LLA. Los lugares en las listas no se reparten de manera equitativa porque esto no va a ser un frente electoral”, explican.

La intención de los constructores del partido libertario es replicar la confluencia que se logró esta semana entre los diputados de Patricia Bullrich y el oficialismo en la Legislatura bonaerense. Allí, la ministra de Seguridad quebró el bloque PRO y aceptó someter a su tropa a la conducción del veinteañero Agustín Romo, principal súbdito de Caputo.

Con esta experiencia, en el oficialismo creen que la purga natural que se realizará en cada uno de los espacios opositores y dialoguistas será un buen botín para el gobierno. “Radicales, peronistas, todos los que estén del centro a la derecha serán bienvenidos”, predican desde el primer piso de la Casa Rosada con tono religioso. Las puertas del cielo libertario ya están abiertas y así quedarán hasta el último minuto del cierre de listas del próximo año. La única condición para que no se cierren es una: fidelidad eterna al Dios Javier Milei. «