Las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo, ¿viste?

Por: Carlos Ulanovsky

Columna de opinión.

Quién no cantó alguna vez las estrofas de la clásica «Balada para un loco», de Astor Piazzola y Horacio Ferrer? Con 855 obras de distinta índole, la mitad de ellas en ejecución, el tan mentado «qué se yo» de sus 2154 calles (avenidas, pasajes, autopistas) queda en franca discusión o, muy atrás, únicamente en la fecunda imaginación del músico y del poeta. Con su espacio público reducido, cada paso y medio Buenos Aires parece, antes que otra cosa, una ciudad sitiada por desvíos, vallas y zanjas. Es posible que algunas costuras sean razonables pero acerca de muchas otras, usuarios de opinión privilegiada, gente que anda circulando casi todo el día, como taxistas y colectiveros considera que son verdaderamente innecesarias. Por eso, a cada rato, la cartelería amarilla que intenta justificar tantos arreglos, solo alcanza dimensión de humorismo involuntario.

Mensajes que en origen procuraron ser alertas proactivos y tranquilizadores, cuando un viaje en colectivo que debería durar entre diez y 20 minutos dura el doble o bastante más, sólo contribuyen a encender las luces del resentimiento. Y ni hablar, si estamos definitivamente urgidos y como excepción decidimos romper el chanchito para subirnos a un taxi. Los inevitables retrasos y el sentimiento de que no vamos ni para atrás ni para adelante ponen nuestra impaciencia a mil. Frases como «Estamos trabajando para movernos mejor», «Vamos Buenos Aires» o » Sigamos avanzando juntos» pierden su condición de simples consignas publicitarias y contribuyen al estallido, momento en el que el ciudadano –literalmente, el de a pie, como yo– comprueba que a su valioso tiempo se le está tomando el pelo. Todos sabemos ya que en estas condiciones no es posible moverse mejor y bastante menos avanzar. Entonces, ¿adónde vamos?

Hay otras cuestiones que nos hacen pensar que la apropiación de la calle y de la ciudad en sus aspectos más esenciales –su uso normal y cotidiano; la diaria y fluida circulación– dejó de pertenecernos. La lista de obstáculos es larga. Empezando por ese eufemismo que son las denominadas calles «semipeatonales», cuyo presunto objetivo es disminuir el tránsito de vehículos pero lo único que consiguen es que por esas arterias tampoco los peatones –tribu que integro– podamos andar con libertad, y debamos huir de autos y esquivar motos mal estacionadas. Desde innumerables obras superpuestas –pertenecientes a las empresas de luz, gas, agua, telefonía, cable– y sin el indispensable aviso; automóviles bien y mal estacionados; contenedores de basura que inutilizan carriles; bicisendas en calles angostas en las que tampoco se impide estacionar; distintas ramas de la gastronomía que se hicieron dueños de esquinas y veredas; repavimentaciones de tramos cuya necesidad de arreglo no parecía de vida o muerte, y tanto más. Lo cierto es que semejante desmantelamiento y desorden vial no encuentran amparo en los argumentos más remanidos: ni el de los diarios cortes por la protesta social creciente y, menos todavía, el de «la pesada herencia», habida cuenta de que el macrismo está a cargo de la Ciudad desde el 10 de diciembre de 2007.

No me cae mal el actual jefe de Gobierno porteño. Claro, en comparación, digo, al lado de otros funcionarios importantes, símbolos de desarreglos mucho más terribles y definitivos que el de una vereda reparada por tercera vez en poco tiempo. Además (perdón, ya lo sé, arbitrariedad pura) es de Racing, como yo. El hombre se bancó con algún glamour el ninguneo del que fue objeto durante de la campaña en 2015 cuando fue desplazado del segundo lugar que esperaba tener en la fórmula de su partido. Y después también frenó una opereta vinculada a un supuesto mal físico que, presuntamente, lo dejaba en las puertas de la dimisión. En «Buenos Aires Obras», por Internet, se informa que este tsunami de refacciones urbanas les posibilita ocupación a 6500 personas. Si poner patas para arriba a la ciudad es el recurso que encontraron para generar trabajo en el sector, aunque sea informal, lo celebro: si, en cambio, no es otra cosa que la decisión marketinera de pensar en la reelección para 2019, lo repudio. En cualquier caso, le diría al jefe de Gobierno que nadie le pide hacer tanto. Y mucho menos, a la vez.

Desde hace un tiempo muchos ciudadanos trabajamos el doble, ganamos la mitad y para andar de un lado al otro –entre tanto ruido, polvo y malhumor– tardamos mucho más que antes. Se trata de horas valiosas que nadie nos va a devolver y, en consecuencia, perderemos para siempre. La calle no sólo está dura, intendente (denominación que me gusta más que jefe de Gobierno). También está rota. Demasiado rota.<

Compartir

Entradas recientes

El programa cambiario de Milei necesita una inyección de dólares

El presidente quiere mantener el ancla cambiaria hasta las elecciones de octubre. Pero el dólar…

1 hora hace

Ayudado por senadores «con peluca» Milei llega protegido a la apertura de sesiones

El presidente le hablará a la Asamblea Legislativa en medio del criptogate. Sin embargo, contabiliza…

1 hora hace

Cristina reúne al PJ en medio del cimbronazo que produjo la movida kicillofista

La reunión estaba pensada para analizar la situación en el marco del criptogate y el…

2 horas hace

Especialistas advierten que EE.UU. podría avanzar rápido en la investigación

Hubo reportes ante el FBI y el Departamento de Justicia. Un estudio de Nueva York…

2 horas hace

El ajuste y el saqueo necesitan una sociedad desinformada

El escándalo del viernes 14 de febrero fue un reflejo del país y la sociedad…

2 horas hace

Una foto con Trump, el «logro» del viaje de Milei a Estados Unidos

El encuentro de los presidentes duró 10 minutos. Fue después del discurso del mandatario argentino…

3 horas hace

Criptogate: Milei quedó imputado en Argentina y en la mira de EE UU

El fiscal Taiano impulsó la investigación por abuso de autoridad, estafa, tráfico de influencias y…

3 horas hace

Para los analistas, el tema cripto es una «crisis de sombra larga»

Gustavo Córdoba y Julieta Waisgold coinciden en la penetración transversal del escándalo en la opinión…

3 horas hace

Kicillof sorprendió con el lanzamiento de su espacio político y la lista de apoyos

En una jugada imprevista, lanzó el Movimiento Derecho al Futuro, con el que busca erigirse…

3 horas hace

Lorena Vega: “Envidiosa pone en primer plano mandatos sociales que no fueron superados”

Es una de las actrices y directoras más reconocidas del teatro off. Pero la psicóloga…

4 horas hace

Hilda Herrera y su cautivante gramática de horizontes, caminos y silencios

La gran pianista y docente cordobesa de 92 años publicó dos discos casi en forma…

4 horas hace

Ping pong con Un Rubio Peronista: “Es muy difícil hacer humor sobre Milei porque es un chiste en sí mismo»

Nació a partir de los lockout de las patronales agrarias por la 125, ganó gran…

4 horas hace