«Griselda», la historia de la reina de la cocaína en clave feminista y revolucionaria

Por: Adrián Melo

Netflix vuelve a apostar al mundo narco, esta vez recreando la vida de Ana Griselda Blanco Restrepo. Buenas actuaciones, pocas sorpresas y un relato fallido.

“Al único hombre al que he temido es a una mujer llamada Griselda Blanco”. La frase atribuida a Pablo Escobar es el epígrafe que abre Griselda, la miniserie de seis capítulos de Netflix que constituye una recreación bastante libre de la vida de Ana Griselda Blanco Restrepo (1943-2012), la más célebre y poderosa narcotraficante de su tiempo. Apodada “La reina de la coca”, “La madrina de la cocaína” o “La viuda negra”, Griselda fue una de las líderes del crimen organizado colombiano de los años setenta, posible asesina de tres de sus maridos (de allí uno de sus alías) y presuntamente responsable de más de dos centenares de muertes. 

Sin embargo, la sentencia de Escobar sobre su alter ego femenino genera expectativas engañosas que no se cumplen en la ficción. En efecto, los guionistas liderados por Ingrid Escajeda no optan por componer un personaje que infunda miedo o terror, sino que hacen foco en una mujer inteligente, ambiciosa e insegura -por momentos hasta víctima- que intenta hacerse un lugar en el machirulo universo del Cartel de Medellín a la vez que proteger a sus tres hijos de las privaciones económicas.

Esa posición curiosamente feminista queda clara cuando el punto de partida de la biopic, es el desengaño amoroso que sufre Griselda (Sofía Vergara) al ser entregada como prenda sexual por su marido Alberto Bravo (Alberto Ammann) al hermano de éste, Fernando Bravo (Ernesto Alterio) para saldar deudas generadas por el narcotráfico. Plena de rabia y decepción, Griselda asesina a su esposo y se ve obligada a emigrar de Colombia con su progenie y crear su propio imperio en Miami. Para seguir con la misma perspectiva, en la “tierra prometida” estadounidense, Griselda encuentra su némesis: June (Juliana Aidén Martínez) una detective mujer que, como ella, es despreciada por los hombres en un ecosistema varonil -en este caso el policial- y que, cual un Javert femenino, busca obsesivamente poner a la criminal entre rejas. Hacia el final June comprende el paralelismo que la une con su perseguida. Ambas son el espejo invertido de la otra, el Dr. Jekill y el Mr. Hyde del sistema patriarcal.

Falta de profundidad

Pero no son estas posiciones ¿políticas?, ni estas licencias ¿literarias? -que pueden ser considerados aciertos-, ni siquiera las imprecisiones biográficas -el género ficción no tiene como objetivo la veracidad de un documental- las que hacen naufragar la primera gran apuesta de Netflix del año. Griselda fracasa justamente en lo propio de la ficción: en darle hondura y profundidad al personaje principal. En este sentido, se puede afirmar que Sofía Vergara -que intenta dejar definitivamente atrás su imagen de amorosa madre de Modern Family– hace lo que puede frente a un guion desparejo y a los continuos saltos narrativos en el tiempo que hacen que ninguno de las motivaciones, ni los vínculos sentimentales de Griselda generen comprensión o empatía en los espectadores.

Un ejemplo de ello es que siguiendo ciertas prerrogativas del Toni Montana encarnado por Al Pacino, los duelos, las culpas, los excesos de todo tipo y las paranoias de Griselda la llevan a traicionar el amor de sus más caros afectos: su incondicional amiga Carmen (Vanessa Ferlito) y el hombre que más la ama, Darío Sepúlveda (Alberto Guerra). Sin embargo, al contrario de la ejemplar Scarface (Brian de Palma, 1983), Griselda no logra conmover porque la bioserie no construyó previamente la intensidad de esas relaciones.

El otro punto de referencia es El padrino. Sin recurrir a ningún tipo de elipsis ni metáforas, la familia Blanco mira en televisión la película de Coppola para dar cuenta de que Griselda, personaje y miniserie, van a repetir el camino del ficticio Michael Corleone: el que va de un carácter de cierta vulnerabilidad y heroísmo a la impiedad más absoluta para terminar despojado de todo cuanto realmente vale la pena en la vida. Como dato de color, la propia Griselda Blanco le puso a su cuarto hijo -el único que la sobrevivió- Michael Corleone Sepúlveda Blanco.

A su vez, la miniserie desaprovecha algunos aciertos que hubieran podido constituir su fortaleza: no se le da la suficiente relevancia a la comunidad de prostitutas colombianas (una de ellas interpretada por la cantante y compositora Karol G) y el ejército de emigrados cubanos (los “marielitos”) que potencialmente redimirían a la protagonista al erigirla en líder de las marginalidades, en reina revolucionaria y libertaria (en el buen sentido) de los deshechos del sueño americano.

Uno de los hallazgos más brillantes de Griselda Blanco fue percatarse de que la élite económica de Miami precisaba una nueva fuente de diversión para sus “aburridas vidas”: el paraíso artificial de la sustancia blanca. Sin embargo, para convertir a la alta sociedad de potencial a seguro consumidor se precisaba que los dealers sean sus empleados de toda la vida: el profesor de tenis o el cadete del contador… Es decir, personajes que les llevaran la cocaína a la comodidad de sus yates y mansiones sin obligarlos a trabar relación con seres peligrosos o que se vieran obligados a descender a escenarios sórdidos. De manera inentendible, este aspecto que es un eje estructural de la construcción del imperio de Griselda se resuelve en una sola escena.

En definitiva, esta versión de la vida de Griselda Blanco -cuya fascinante biografía ya fue llevada a la pantalla en los formatos de telenovela, La viuda negra de 2014 interpretada por Ana Serradila, y de película, Cocaine Godmother de 2017 protagonizada por Catherine Zeta-Jones- resulta despareja. Con notables actuaciones entre las que cabe destacar la del argentino Martín Rodríguez como el sicario “Rivi” Ayala-Riviera, y a pesar de sus buenas intenciones, -no casualmente es la primera serie que, desde su título le restituye el nombre a su antiheroína-, Griselda no aporta demasiado -estética o narrativamente- a larga saga de ficciones con anclaje en el narcotráfico colombiano. «




Griselda

Creada por Doug Miro e Ingrid Escajeda. Dirección: Andrés Baiz. Con Sofía Vergara, Alberto Guerra, Vanessa Ferlito, Christian Tappan, Martin Rodríguez y Juliana Aidén Martine. Disponible en Netflix.

Compartir

Entradas recientes

El programa cambiario de Milei necesita una inyección de dólares

El presidente quiere mantener el ancla cambiaria hasta las elecciones de octubre. Pero el dólar…

1 hora hace

Ayudado por senadores «con peluca» Milei llega protegido a la apertura de sesiones

El presidente le hablará a la Asamblea Legislativa en medio del criptogate. Sin embargo, contabiliza…

1 hora hace

Cristina reúne al PJ en medio del cimbronazo que produjo la movida kicillofista

La reunión estaba pensada para analizar la situación en el marco del criptogate y el…

2 horas hace

Especialistas advierten que EE.UU. podría avanzar rápido en la investigación

Hubo reportes ante el FBI y el Departamento de Justicia. Un estudio de Nueva York…

2 horas hace

El ajuste y el saqueo necesitan una sociedad desinformada

El escándalo del viernes 14 de febrero fue un reflejo del país y la sociedad…

3 horas hace

Una foto con Trump, el «logro» del viaje de Milei a Estados Unidos

El encuentro de los presidentes duró 10 minutos. Fue después del discurso del mandatario argentino…

3 horas hace

Criptogate: Milei quedó imputado en Argentina y en la mira de EE UU

El fiscal Taiano impulsó la investigación por abuso de autoridad, estafa, tráfico de influencias y…

3 horas hace

Para los analistas, el tema cripto es una «crisis de sombra larga»

Gustavo Córdoba y Julieta Waisgold coinciden en la penetración transversal del escándalo en la opinión…

3 horas hace

Kicillof sorprendió con el lanzamiento de su espacio político y la lista de apoyos

En una jugada imprevista, lanzó el Movimiento Derecho al Futuro, con el que busca erigirse…

4 horas hace

Lorena Vega: “Envidiosa pone en primer plano mandatos sociales que no fueron superados”

Es una de las actrices y directoras más reconocidas del teatro off. Pero la psicóloga…

4 horas hace

Hilda Herrera y su cautivante gramática de horizontes, caminos y silencios

La gran pianista y docente cordobesa de 92 años publicó dos discos casi en forma…

4 horas hace

Ping pong con Un Rubio Peronista: “Es muy difícil hacer humor sobre Milei porque es un chiste en sí mismo»

Nació a partir de los lockout de las patronales agrarias por la 125, ganó gran…

4 horas hace